lunes, 20 de julio de 2009

ECOS DEL II FESTIVAL NACIONAL DE GUITARRA DE TRUJILLO


Trujillo, ciudad conocida como “La capital de la primavera” se convirtió el último fin de semana en el centro de la actividad guitarrística peruana; y es que gracias a la gestión del Centro de promoción cultural “Trujillo”, al apoyo de la municipalidad provincial y empresas privadas, se realizó el II Festival Nacional de Guitarra.

El evento continúa la iniciativa de siete años atrás cuando se realizó la primera edición del festival, aquella vez en homenaje al maestro Jesús Benítez Reyes, reconocido guitarrista trujillano de trayectoria internacional recientemente fallecido, y promete convertirse a partir del próximo año en una suerte de Festival - Concurso Nacional lo que convertirá a Trujillo en punto de encuentro de los principales solistas y cultores de quizás el más carismático de los instrumentos musicales : la guitarra.

El interés por la práctica de este instrumento es creciente en el medio, lo que se manifestó en la asistencia del público que poco a poco va incrementándose.

El programa de actividades de ambas fechas estuvo bastante variado: Recitales, clases magistrales y una conferencia sobre la técnica guitarrística del celebre maestro uruguayo Abel Carlevaro a cargo del maestro Oscar Zamora Corcuera (Lima), fundador y director del Cuarteto “Aranjuez” con el cual a realizado giras por diferentes paises como EE:UU, Alemania, Bélgica, Suiza, España e Inglaterra.

Asimismo las clases magistrales estuvieron conducidas por Carlos Villalba Ramos notable guitarrista arequipeño formado en el Conservatorio Superior de Música “Manuel Castillo” de Sevilla – España, donde terminó su carrera de forma brillante.

El repertorio interpretado en el festival por los artistas participantes incluyó tanto obras originales para guitarra en su mayoría, como transcripciones de piezas originalmente escritas para otros instrumentos, además de arreglos de piezas populares.

La primera fecha del festival se inició con la intervención del dúo Portugal & Reyna en calidad de anfitriones, el dueto formado por Ernesto Portugal y Marco Reyna, reconocidos guitarristas locales, interpretó un repertorio integrado por piezas de diferentes periodos musicales, empezando por el Concierto en Re Mayor RV93 del compositor italiano Antonio Vivaldi obra originalmente compuesta para laúd y orquesta de cuerdas. Este concierto barroco consta de tres movimientos: Allegro Giusto, Largo y Allegro que contrastan entre sí a razón del diferente aire y carácter que posee cada uno de ellos.

Duo Portugal y Reyna

Le Clair de Lune “del compositor francés Claude Debussy, obra original para piano fue la siguiente pieza interpretada con bastante rubato en el fraseo y contraste en la dinámica, para luego continuar con el carácter melancólico y sensual del “Adiós nonino” la pieza más popular de la autoría de Astor Piazzolla, celebre compositor argentino.

"Sambalanco" de Celso Machado, fue la pieza escogida para cerrar la participación del dueto en esta fecha, esta samba de corte estilizado posee un carácter festivo que refleja el carácter y el espíritu brasileño del compositor.

Mitsuo Covinos Gallardo (Arequipa), ganador del Concurso Nacional de Guitarra organizado por la Alianza Francesa – Arequipa 2005 en la categoría música peruana, fue el siguiente participante, poseedor de un toque enérgico y fuerza interpretativa .

Covinos abordó un repertorio compuesto mayormente por arreglos suyos a excepción del Vals 3 del compositor paraguayo Agustín Barrios con el que inició su participación, continuó con “Montonero arequipeño” de Jorge Huirse Reyes y dos piezas de Osvaldo Burucuá : “Cuando eramos chicos” y “Cueca para Luis Osvaldo Burucuá” piezas que interpretó con bastante dominio y soltura al realizar pasajes de difícil ejecución, mostrando de esta forma su versatilidad para interpretar tanto piezas clásicas y populares.

Sebastián Gereda Lopez (Lima), ganador del IV Concurso de guitarra realizado en Arequipa en la categoría de Guitarra clásica, inició la segunda parte del programa inaugural. Este ejecutante a pesar de su juventud y su corta carrera, posee una madurez musical notable demostrada en cada una de sus interpretaciones.

El repertorio escogido por Gereda para esta ocasión incluye una de las páginas más bellas escritas dentro de la literatura guitarrística: La catedral de Agustín Barrios Mangoré - guitarrista y compositor paraguayo de mediados del siglo XX - esta pieza consta de tres partes: Preludio “Saudade”, Andante Religioso y Allegro solemne. Y es el último movimiento de la obra: el Allegro Solemne, que a pesar de poseer en su estructura difíciles pasajes de arpegios, ligados y otros rudimentos técnicos de compleja ejecución, fue abordado por Gereda con mucha soltura y precisión lo que da fé del dominio técnico que posee de la obra.

Sebastián Gereda

El solista se despidió interpretando Libra Sonatina de Roland Dyens, -guitarrista y compositor francés contemporáneo- obra de carácter modernista en donde se aprecia la influencia de otros géneros musicales como la música new age y el jazz, además del uso de técnicas inusuales en la guitarra clásica como el Slap y pop (toque percusivo con el pulgar en las cuerdas graves) técnica propia del bajo electrónico adaptada a la guitarra.

El encargado de cerrar esta primera fecha del festival fue Jorge Vega Ugaz (Piura), quizás el solista más experimentado y versátil de los invitados al certamen, poseedor de una técnica virtuosa que le permite resolver complejos problemas técnicos con facilidad, Vega interpretó un repertorio bastante variado; en la primera parte de su intervención ejecutó el Preludio en Mi mayor de J. S. Bach, el Rondo ala Turca de W. Amadeus Mozart y el Vals Op8 N 4 de Agustín Barrios, obras pertenecientes a diferentes periodos de la música, que interpretó de forma impecable utilizando un correcto criterio estilístico para cada una de ellas.

Jorge Vega Ugaz

Las tres últimas piezas de corte más ligero fueron el Vals Amarraditos de P. B. Pérez, Sonrisas de Pedro Espinel y la marinera Así baila mi trujillana del maestro trujillano Juan Benítez Reyes, con la que se despidió ganándose la simpatía de los asistentes, Jorge Vega mostró en todo momento un completo dominio del instrumento, un sonido limpio y cuidado, además del conocimiento de los diferentes recursos sonoros que ofrece la guitarra, lo que quedó demostrado en sus arreglos, en fin, un final adecuado para esta primera fecha.

La Segunda fecha, el Sábado 23 se inició con la participación de Marco Reyna Vereau, reconocido guitarrista trujillano egresado del conservatorio de Música “Carlos Valderrama “de Trujillo, integrante de numerosos ensambles instrumentales y grupos de Cámara como el cuarteto Ars Nova y recientemente el Dúo Portugal & Reyna.

Marco Reyna interpretó Sevilla, trascripción del original para piano del compositor español Isaac Albéniz, esta obra del periodo nacionalista de marcado acento ibérico fue interpretada con corrección en el fraseo, y un adecuado movimiento, respetando de esta forma su carácter original.
La siguiente pieza Tango en Skai de Roland Dyens, de carácter ligero y aire improvisado, fue ejecutada también sin contratiempos, con una interpretación clara que permitió apreciar los motivos rítmicos y melódicos que la componen.

Mercedes Vargas Santander (Cuzco), guitarrista egresada del Instituto de música “Leandro Alviña” de Cuzco y participante habitual de diversos certámenes musicales como el Festival Internacional de Guitarra del IPNA, el video Forum “Guitarra con alma de mujer” del peruano – británico entre otros, fue la encargada de poner el elemento femenino dentro del festival.
Mercedes Vargas inició su intervención con El Canco del lladre (la canción del ladrón) melodía perteneciente a las “Trece canciones populares catalanas” arreglada para guitarra por el español Miguel LLobet, pieza de aire melancólico y dulce que interpretó con correcta articulación y fraseo, prosiguió luego con Saudade No 3 del francés Roland Dyens y Marley’s Ghost del norteamericano Andrew York.

Ambas piezas contemporáneas acusan una marcada influencia de la música jazz y la new age respectivamente. La intervención de la guitarrista se caracterizó por una ejecución impecable basada en un ataque de las cuerdas siempre limpio y seguro, finalizando su participación y la primera parte del evento con Parazula de Celso machado, pieza dotada de gran vitalidad rítmica.

El Dúo Sur (Trujillo) conformado por Silvana Alva Seña y Oscar Contreras Morales, jóvenes guitarristas egresados del conservatorio de Música de Trujillo “Carlos Valderrama”, continuaron el certamen.

Este novel dúo ha participado en diversos eventos como el I festival de Guitarra de Ayacucho y el XVIII festival Internacional de guitarra del ICPNA, en la categoría de jóvenes valores. El dueto matizó su presentación interpretando también diferentes épocas, empezando por la Sonata K9 de Domenico Scarlatti, compositor italiano del periodo barroco, luego Granada de Isaac Albéniz demostrando en ambas piezas, una ejecución limpia, un sonido cuidado y cohesión en la interpretación.

La siguiente pieza The heart ask pleasure first de Michael Nyman, de corte más ligero fue interpretada por el dúo de manera grácil, consiguiendo un adecuado balance entre ambas guitarras. La intervención del dueto finalizó con la interpretación del primer movimiento de la Tango Suite de Astor Piazzolla.

Carlos Villalba Ramos representante de Arequipa, uno de los maestros invitados al certamen, clausuró con su participación, el festival de este año de manera magistral. Villalba es poseedor de una sólida técnica instrumental, resultado de una investigación constante que lo llevó a estudiar con diferentes maestros tanto en nuestro país como en el extranjero.

El repertorio escogido esta vez por el solista se circunscribió a la época contemporánea es decir del siglo XX para adelante, empezando con Nesta Rua de Isaias Savio y Jongo de Paulo Bellinati, dos piezas poco frecuentes dentro del repertorio usual de conciertos.

Fandango del español Joaquín Rodrigo - autor también de quizás el concierto para guitarra y orquesta más popular: El concierto de Aranjuez – fue la siguiente obra, advirtiéndose en su interpretación, el equilibrio entre un enfoque intelectual y un lirismo en la melodía, que muestra la madurez musical que posee.

Finalmente ejecutó el primer y cuarto movimiento de Koyunbaba de Carlo Domeniconi. Esta obra de factura más reciente posee un desarrollo temático libre, corte vanguardista y utiliza un lenguaje particular propio del compositor, lo que la convierte en una pieza de muy difícil ejecución, al tener en su estructura complejos pasajes de virtuosismo las cuales someten al solista a un duro ejercicio técnico, prueba de la que Villalba salió airoso. Un apropiado final para el festival este año.

Esperemos que las próximas ediciones del festival de guitarra de Trujillo crezcan en magnitud proporcional al apoyo que debe darse a la realización de este tipo de eventos, tanto del sector estatal como privado, un agradecimiento especial a los organizadores del certamen, el Centro de promoción cultural “Trujillo” liderada por la señora Maruja Aleman de Rujel, entidad responsable también de la organización del Concurso Internacional de Canto lírico que se realiza cada año y constituye unos de los eventos importantes que hacen que Trujillo tenga presencia dentro del panorama cultural peruano .
Asimismo nuestro agradecimiento a los maestros invitados: Oscar Zamora principal asesor del evento y Carlos Villalba quien además de participar en los conciertos fue el encargado de las clases maestras.

Ambos maestros contribuyeron con su presencia a dar mayor realce al certamen, mostrando siempre sencillez y humildad lo que es propio de los verdaderos artistas.
Ernesto Portugal

miércoles, 24 de junio de 2009

LA GUITARRA EN EL PERÚ

Desde la llegada de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo, el Rey Fernando el Católico se preocupó porque pasaran "a las tierras recién descubiertas algunos instrumentos o músicos para pasatiempo de los que allí han de estar".
España, a principios del siglo XVI, estaba al frente de la música europea para tecla debido al desarrollo que alcanzó la vihuela, antecesora de la guitarra barroca y de la guitarra clásica. El talento de sus vihuelistas Luis de Milán, Luis de Narváez, Alonso de Mudarra, Enríquez de Valderrábano y Miguel de Fuenllana entre otros, dominaban la creación musical y escrita.
Los primeros instrumentos de cuerda llegaron al Perú en 1532, con "los chirimistas y los trompetas, a más de los profanos, los clarineros y los atabaleros" que acompañaron al Capitán General Francisco Pizarro o vinieron por cuenta propia, atraídos por el oro y la plata.
En aquella época la guitarra era más pequeña, con cinco o seis trastes y sólo cuatro órdenes de cuerdas dobles. Se pulsaba de dos maneras: rasgueada o punteada. Se utilizaba en los ámbitos populares y en los salones de la nobleza para acompañar romances, cantares de gesta, coplas de origen popular y la danza de pavanas, gallardas y allemandas.
En cambio la vihuela de mano, similar de formas a la guitarra aunque de mayor tamaño y volumen con diez trastes, tenía doce cuerdas dispuestas en pares y afinadas al unísono en Sol-Re-La-Fa-Do-Sol que se tañían peñiscándolas. Sirvió para desarrollar el contrapunto musical y fue el instrumento preferido por los músicos de profesión por su importancia en las Capillas de Música, que Luis de Milán describe en su libro "El Maestro" (Valencia, 1535).
Este importante músico español desde su estadía en Portugal bajo el patronazgo del rey Juan III, a quien dedica su libro, ejerció gran influencia en la formación de los músicos de toda la península Ibérica.


LOS VIHUELISTAS

A fines del siglo XVI, se acompaña en los principales salones virreinales el baile de zarabandas, chaconas y canarios con vihuelas y guitarra. El primer vihuelista que registra Lima, la capital del Virreinato, fue el músico portugués Francisco Lobato y López llegado en el año de 1543.
Lo siguió el excelente vihuelista aragonés Francisco Marcián Diáñez más tarde Maestro de Capilla del Capitán Gonzalo Pizarro y vecino de Lima, hasta su muerte.El repertorio de los vihuelistas abarcó además de madrigales y motetes, pavanas, gallardas, allemandas y fantasías.
En esos años los religiosos enseñaron a cantar a los indígenas la música sacra utilizando en algunos casos, los himnos incaicos a los cuales les cambiaban las letras.Con el fin de las guerras civiles y la instalación de la Corte, prosperaron las Capillas de Música.
En el año de 1561 Diego López de Zuñiga y Velasco, Conde de Nieva, IV Virrey del Perú, tuvo en su Capilla al compositor y vihuelista de Jaén Juan de la Peña Madrid y, al también vihuelista y cantor Jerónimo Carrillo. Estos músicos conjuntamente con Lobato y López tocaban indistintamente en las ceremonias religiosas y en los saraos que el Virrey ofrecía a los cortesanos.
En 1563 durante la festividad del Corpus Christi, se representó la obra teatral "Auto de la Gula" con música instrumentada por vihuelas y guitarras.Luego de la repentina muerte del Virrey, su Capilla de Música se disolvió y algunos vihuelistas emigraron de Lima.
Ha quedado registrado que en el año de 1568 de la Peña, luego de su paso por el Cuzco en 1566 se asoció en la ciudad de La Plata, hoy Sucre en Bolivia, con el cuzqueño Hernán García también vihuelista, para abrir una Academia.
Así mismo, se tiene registrado que en 1569 el Virrey Toledo hizo un pedido de cuerdas para vihuela de arco. Más adelante en 1598, Alonso de Mora Caxahuamán, Cacique y Gobernador del valle de Chicama, inventarió en su Testamento dos vihuelas grandes de Castilla.
Por otra parte hacia 1612, Guamán Poma de Ayala incluye en su crónica una lámina con un ejecutante de vihuela de mano.La vihuela y la guitarra viajaron al Nuevo Mundo además, con aficionados de diversa índole. Entre los funcionarios, el licenciado gallego Juan Diez de Betanzos recorrió el Perú con su guitarra.
A fines del siglo XVI, se acompaña en los principales salones virreinales el baile de zarabandas, chaconas y canarios con vihuelas y guitarra. Mientras tanto en Europa la inclinación progresiva hacia la monodia acompañada, determinó el abandono del trazado contrapuntístico instrumental, para dar preponderancia al sentido armónico del acorde.
La vihuela se extinguió pero su arte se refugia transfigurado en la guitarra, que se construye en adelante, con la prima simple, las cuerdas segundas y terceras afinadas al unísono y las cuartas y quintas dobladas a la octava.


LA GUITARRA BARROCA

En 1612 el cronista Felipe Guamán Poma de Ayala representó en su crónica, a un criollo tocando diestramente la guitarra y cantando en quechua el Chipchi Llanto, a una criolla.Esta guitarra afinada en un principio con la tercera cuerda en fa sostenido, como la vihuela, llegó inmediatamente a la capital del Virreinato.
Fue tocada por músicos cortesanos, músicos del teatro y también por frailes y monjas en los conventos y claustros. Pese a su nueva forma se le llamó indistintamente guitarra o vihuela.
Isabel flores de Oliva, Santa Rosa de Lima, Patrona de América, Indias y Filipinas, solía acompañar sus cantos religiosos con esta guitarra, en tiempos de Juan de Mendoza y Luna, Marqués de Montes Claros, XI Virrey del Perú, protector de las actividades literarias y musicales.
Fue tal la afición por el instrumento, que el Arzobispo de Lima Bartolomé Lobo Guerrero el 27 de Octubre de 1613, prohibió a los clérigos que en las noches tañesen la vihuela.La difusión de esta guitarra obligó a iniciar su construcción en territorio peruano.
Destacó entre los primeros artesanos Gaspar de Urbina, muchos años dueño de una tienda de instrumentos en Lima y Maestro Examinador de guitarras desde el año de 1621.
El Teatro fue además un gran escenario para la guitarra barroca, por su versatilidad para acompañar el canto y las danzas. En los Corrales de San Bartolomé, de Santo Domingo, de San Andrés y luego de San Agustín se difundieron las zarabandas, chaconas, gigas y canarios de moda en el Viejo Mundo.
En la temporada teatral del año 1617, el público limeño tuvo oportunidad de escuchar y ver a la niña prodigio Juana de San Roque, tocar y bailar los ritmos que se le pedían. Contratada por el conjunto de Gabriel del Río, pasó en el año de 1619 a la compañía de Alonso de Ávila.
En las temporadas de los años 1625 y 1626 destacó el guitarrista español Pantaleón de Piña y la guitarrista y cantante mexicana María de Valverde . En las siguientes temporadas teatrales se escucharon las guitarras de las cantantes Manuela Cuevas de la Compañía "Los Conformes" e Inés Jáuregui, nativa de Cochabamba.
El más importante guitarrista del teatro, fue el portugués Sebastián Coello de Agran y Abreu, natural de Oporto radicado en Lima, desde 1638.
A mediados del siglo XVII ingresaron al repertorio musical y guitarrístico, el minué y la gavota, nuevos ritmos que rápidamente se difundieron en todo el Virreinato y dominaron los gustos musicales, durante los dos siglos siguientes.
Entre tanto en la Iglesia, el Arzobispo de Lima Fray Juan de Almoguera (1674-1676), mandó que se adopte "el canto llano en los oficios de Semana Santa vedando el uso de instrumentos de cuerdas...".
En el año de 1702 el Arzobispo de Lima Melchor de Liñán, prohibió la entrada en los Beaterios de los músicos que iban "a tocar y cantar... con arpas y vigüelas...". No obstante dichas prohibiciones, entre los clérigos destacó Fray Juan Ordoñez.
Durante el Virreinato no se instrumentaron en la Capilla de Música de la Catedral de Lima, ni la guitarra ni la vihuela".
Códice Zuola(Perú S XVII): Marizápalos

Baile del siglo XVII, que ponía en acción coplas famosas en aquella época. La melodía fue recogida por los tratadistas de guitarra y vihuela, que en el siglo XIX la utilizaron aplicándola a letras en loor del nacimiento de Jesús.
Esta es un versión del ensamble francés L'arpegiatta que dirige Christina Pluhar, la cantante se llama Béatrice Mayo Felip.
Letra
Marizápalos bajó una tarde
al verde sotillo de Vacia-Madrid,
porque entonces, pisándole ella,
no hubiese más Flandes que ver su país.
Marizápalos era muchacha y enamorada de Pedro Martín,
por sobrina del cura estimada,
la gala del pueblo, la flor del abril
Dijo Pedro, besando la nieve
que ya por su causa miró derretir:
"En tus manos más valen dos blancas
que todo el Ochavo de Valladolid."
Merendaron los dos en la mesa
que puso la niña de su faldellín
y Perico, mirándole verde,
comió de la salsa de su perejil.
Al ruido que hizo en las hojas
de las herraduras de cierto rocín,
el Adonis se puso en huída,
temiendo los dientes de algún jabalí.
Era el cura que al Soto venía y,
si poco antes aportara allí,
como sabe gramática el cura,
pudiera cogerlos en el mal latín
LA TABLATURA

Pedro Antonio Fernández de Castro y Andrade, Conde de Lemos, XVII Virrey del Perú llegó a Lima en el año de 1667, acompañado del religioso y guitarrista Lucas Ruiz de Ribayaz al inicio de su importante carrera como músico.
El Virrey tocaba diestramente la guitarra y era uno de loa entusiastas discípulos de Ruiz de Ríbayaz, quien a su regreso a Madrid publicó en 1677, "Luz y Norte Musical...". En el prólogo informa, que en el Perú los músicos no sabían leer las cifras o tablatura, con excepción de unos pocos que conocían la música polifónica, pero tañían diestramente la guitarra y cantaban de memoria.
El libro contiene una colección de temas, entre Pavanas Gallardas, Hachas, Chaconas, Rugeros, Zarabandas, Paradetas, Españoletas, Folias, Jácaras, Matachines y Pasacalles recogidos entre los mejores de sus contemporáneos, algunos en tierras hispanoamericanas.
En efecto, las cifras encontradas en el Cuzco, en el capítulo II del libro de "Varias curiosidades" de Fray Gregorio Dezuola, pertenecen a una época inmediatamente posterior a la visita del sacerdote Ruiz de Ribayaz al Perú.
Son veinticuatro acordes para guitarra, algunos distintos a los del Alfabeto Italiano que incluye el músico español Gaspar Sánz en su obra. El Códice contiene además, hermosas canciones polifónicas que se tocaron, cantaron y danzaron en el Cuzco a fines del siglo XVII, destacando el canto religioso Hijos de Eva Tributarios y la danza Marizápalos.
Años después en 1701, se representó en Lima la primera Opera con música compuesta en el Nuevo Mundo, cuya orquestación incluyó a un grupo de guitarristas. "La Púrpura de la Rosa" con música de Tomás de Torrejón y Velasco sobre libreto de Calderón de la Barca.


LA MÚSICA HISPANO-LATINA

Con el fin de la dinastía de los Habsburgo y el ascenso de los Borbones al Trono de España, cambiaron los gustos musicales. La Escuela Italiana influenció profundamente en las Cortes Ibéricas y de Ultramar.Manuel de Oms y Santa Pau, Marqués de Castell dos Ruis, XXI Virrey del Perú, vino a Lima en el año de 1708.
Lo acompañó en su séquito el músico italiano Roque Cerrutti, quien llegó a ser Maestro de Capilla de la Catedral de Lima y Director de las veladas profanas, que se instrumentaron en el Palacio Virreinal.
Queda la historia de la fugaz Academia palatina donde el Virrey tañía la guitarra y los poetas declamaban sus cantos. Durante su corto gobierno se extendió el baile de la contradanza, que en los ámbitos populares tomó caracteres propios.
Las obras de los músicos de la Corte de Madrid, Doménico Scarlatti, el Padre Antonio Soler y Luigi Boccherini, se escucharon en el Perú; entre ellas, Sonatas de los dos primeros y la zarzuela "La Clementina" del tercero.
La guitarra por aquel entonces, abandonó las cuerdas dobles por las cuerdas simples, a las que agrega la sexta cuerda, para mejorar aun más sus posibilidades expresivas.En el año de 1762 se reformó en Lima, el Coliseo de Comedias y comenzó la primera temporada de ópera estable, bajo la dirección del empresario y actor italiano Bartolomé Massa.
Se representaron todo género de espectáculos dramáticos, cómicos y líricos, acompañados de la Tonadilla Teatral; género desarrollado por el músico español Luis de Misón. La Tonadilla, al igual que la Tirana que escuchó por primera vez Lima en la temporada de 1767, encontraron en la joven cantante Micaela Villegas, a su mejor intérprete.
Con su bella voz, que acompañaba con una guitarra tocada con destreza y su gracia, cautivó a los espectadores. La Historia la recuerda como la Perricholi.
A fines del Siglo XVIII corresponde el manuscrito "Libro de Zifra" (Museo Nacional de Historia de Lima), que contiene 31 piezas de origen principalmente español con arreglos de música. Algunos temas empero, fueron compuestos en el Perú, como el Minué de Conde de las Torres en honor al Conde de Santa Ana de las Torres, vecino de la ciudad de Lima.
Asimismo el "Cuaderno de Música para Guitarra" Lima, 1786 (Colección privada), perteneciente a Mathías José Maestro, Arquitecto nacido en Vizcaya en 1766 y fallecido en Lima en 1835 y, el "Cuaderno Para Viguela" Anónimo, de 1830 (Biblioteca Nacional de Lima).
Años más tarde, el 14 de Octubre de 1814 se realizó en Lima por el cumpleaños del Rey, un concierto con música instrumental de guitarras y la actuación del dúo del señor García y la señora Rosita, en la ópera "El Matrimonio Secreto" de Doménico Cimarrosa.
LOS GUITARRISTAS POPULARES

Desde los primeros años se impuso la cultura occidental en las costumbres americanas autóctonas, abarcando también el campo de la música con el surgimiento de nuevos géneros musicales mestizos.
Durante el desarrollo de la danza y el canto popular en el Virreinato, siempre estuvo presente la guitarra. En las cofradías de negros esclavos como en las comunidades indígenas, adaptaron sus músicas tradicionales a la guitarra.
A principios del siglo XVIII la música del Tondero, baile popular del norte del Perú, se gestó en manos del negro malgache Jerónimo, fino tocador de "bigüela" y el ritmo de Evaristo, su hijo.
Por otro lado, la tradición popular de cantar romances y coplas con la guitarra, la continuó Fray Francisco de Paula del Castillo y Tamayo, más conocido como "el ciego de la Merced".
Este personaje inmortalizado por Ricardo Palma en sus Tradiciones Peruanas, fue un eximio guitarrista pese a su ceguera, que gustaba de improvisar.
También tocaba en la guitarra o en la bandurria yaravíes a los que les cambiaba las coplas para burlarse de la gente, el Negro Galindo, músico ambulante.Esta aceptación del instrumento por el pueblo hizo que la guitarra tome diversas formas, algunas autóctonas como el charango construido de madera o con el carapacho del quirquincho.
El Arzobispo de Trujillo, Baltazar Jaime Martínez de Compañón en la Historia sobre el Obispado de Trujillo del Perú, tomo II recopiló música e ilustró en hermosas acuarelas las guitarras que utilizaba el pueblo en sus fiestas (láminas 61, 141, 145, 146, 147, 149, 150, 152, 159, 170).
Destacan entre ellas, las Cashuas, las Tiranas "El Conejo" y "la Celosa" y las Tonadas del "Congo" y del "Tupa Maru". Es el libro con música popular del Perú, más antiguo que se conoce.
Este músico, Maestro de canto llano en Trujillo y Chantre de la Catedral de Lima, transcribió las melodías de dieciséis Canciones y algunas danzas de las provincias del norte del Perú como "Diablos", "Negros" y "Pallas" que subsisten hasta ahora.
La primera es la Diablada del Altiplano Puneño, la segunda es la Danza de Negritos, propia del departamento de Huánuco y la tercera, es la danza de las Pallas del departamento de Ancash.La interinfluencia musical que existió entre el mundo andino y el europeo, constituye un tema de gran envergadura que en la presente monografía se ha preferido omitir, sin embargo las transcripciones de música virreinal servirán para ese estudio.
Un buen guitarrista del siglo XVIII fue Pedro Filomeno Cueva, ascendiente de una estirpe de músicos en el Perú y Chile de gran importancia durante el siglo XIX.
Hacia el año de 1810, nació al compás de la guitarra otro baile popular conocido como Zamba Antigua.
Con los años esta danza asimiló los ritmos africanos y se transforma en la Zamacueca, origen de varias danzas nacionales en América del Sur.